miércoles, 13 de febrero de 2013

España y la Confederaciones: un asunto personal

 
Ya se ha completado el grupo B de la Copa Confederaciones, con España como cabeza de serie. Tras su reciente victoria ante Burkina Faso (1-0) en la final de la Copa África, Nigeria se ha convertido en el último de los rivales que La Furia Roja deberá superar en su camino para levantar el único título internacional que se le ha resistido hasta ahora.
 
Aunque lo cierto es que dicho trofeo podría haber llegado mucho antes y, con ello, la famosa Triple Corona. ¿Quién no recuerda aquella primera participación de España como flamante campeona de Europa en Sudáfrica 2009? ¿O aquella contundente manita (5-0) que le endosamos a Nueva Zelanda para empezar, con un hat-trick de Fernando Torres? Desde luego, lo peor fue nuestra caída en semifinales (0-2) ante un equipo de menor nivel como Estados Unidos que consiguió dar la campanada. Eso nos condenó a luchar por el bronce en un partido agónico ante Sudáfrica, quien a pique estuvo de repetir la hazaña yanqui.
 
Lo que no saben muchos es que la selección se quedó a una sola victoria de batir el récord histórico de mayor número de partidos imbatido: 35, compartido con la selección de Brasil. Ni que Andrés Iniesta estaba lesionado y por  ello se perdió una de las pocas citas futbolísticas a las que no ha acudido en su espléndida carrera. Aquella eliminación frente a EE.UU. escoció más por la sorpresa de no recordar a qué sabía la derrota. Sin embargo, el equipo nacional logró establecer una marca histórica de 15 partidos oficiales consecutivos con triunfo. Y un año después, en aquel mismo país que había alucinado con aquel sistema de juego que hacía del balón un pincel y del futbolista un artista que trabajaba con los pies (¡tiki-taka, tiki-taka, Salinas!) España tocó el cielo.
 
Hoy por hoy, debemos mirar al futuro. Tenemos motivos de sobra para aspirar a algo grande en este ensayo general del Mundial 2014 y alargar así nuestra leyenda. Seguimos triunfando con nuestro estilo, nuestros futbolistas siguen dispuestos a triunfar allá donde vayan, las demás selecciones conocen nuestro potencial y nos profesan rendida admiración y respeto... Desde luego, podemos afirmar que es ahora o nunca cuando hemos de buscar la victoria.
 
España debutará el 16 de junio ante Uruguay en el estadio Arena Pernambuco de Recife . Cuatro días más tarde, la exótica selección de Tahití nos espera en el estadio Maracaná de Río de Janeiro. Por último, Nigeria cerrará nuestra liguilla el día 23 en el estadio Castelao de la localidad brasileña de Fortaleza. Luego, en semifinales, nos tocará enfrentarnos al segundo clasificado del grupo A (Brasil/Italia/Japón/México). Sea cual sea, resultará duro. Hoy por hoy, una final en Maracaná entre la anfitriona y La Furia Roja se concebiría como la madre de todas las contiendas balompédicas. El tiempo dirá.
 
De todas formas, nuestro mayor triunfo será llevar la lección aprendida y luchar como si cada encuentro fuese el último. En un partido de fútbol, a 90 minutos y con 22 tíos pugnando por un balón bajo la atenta mirada de un árbitro y ante millones de personas en todo el mundo, puede ocurrir de todo. Por ello, convendría ir con pies de plomo y recelar del cartel de favoritismo que nos conceden los medios antes de empezar. Ya lo dije una vez y no me importa repetirlo. El fantasma de Suiza debe de rondar el vestuario más de una vez.
 
 

No hay comentarios: