martes, 13 de diciembre de 2011

Por qué somos La Roja y no La Furia Roja

Como les anuncié en mi último artículo que les contaría algún día el origen de ese apodo con el que se conoce a nuestra selección nacional más allá de nuestras fronteras, aquí se lo voy a contar. Es algo muy breve pero bueno de saber. Aunque no me crean, el origen de ese nombre -La Furia- tiene una base histórica y que habla muy a las claras del carácter combativo que nos gastamos por estas tierras.
La historia se podría resumir en pocas palabras: noviembre de 1576, siglo XVI, bancarrota general en el Estado español. Tercios del ejército español en Flandes. Soldados que llevan meses sin cobrar. Población rebelde que se amotina en Amberes y asedia el castillo en el que se refugian los soldados hispanos. Situación desesperada, con mínimas opciones de sobrevivir y en una proporción desigual de fuerzas. ¿Qué creen que pasó? Los españoles salieron a la calle, hicieron su trabajo como mejor solían hacerlo y procedieron a un saqueo sistemático de la ciudad y de sus riquezas, acuciados por la necesidad. Desde aquella jornada, los holandeses que sobrevivieron para contarlo hablaban de la furia española y de su extraordinaria fuerza.
Siglos más tarde, en los Juegos Olímpicos de Amberes 1920 -volvemos al mismo escenario pero en un contexto deportivo-, la imberbe selección española de balompié jugaba contra Suecia. Entre los primeros hombres que defendieron la elástica nacional estaban Ricardo Zamora, José María Belauste, José Samitier, Patricio Arabolaza o Rafael Moreno Aranzadi "Pichichi". En pleno transcurso del partido, perdiendo por 1-0, el gigantesco Belauste lanzó una frase para la historia: "¡Sabino, a mí el pelotón, que los arrollo!" cuando pidió el balón a su compañero Sabino y le arreó tal cabezazo que acabó dentro de la portería sueca, junto con varios jugadores rivales que intentaron frenar la embestida de Belauste.
Poco antes, un periodista italiano empleó por primera vez la palabra Furia Rossa (La Furia Roja). Con ellas definía el ímpetu de los jugadores españoles y su coraje en el campo de juego durante su victoria contra Italia en dichos JJ.OO. No en vano, la selección logró ganar la medalla de plata del torneo.
Ya en nuestros días, ese apodo se ha acortado y La Roja forma parte del vocabulario popular. La idea surgió del seleccionador Luis Aragonés al designar así a la camiseta nacional, desde entonces tal nombre ha corrido como la pólvora y hemos olvidado que nuestro primer nombre fue La Furia. Lo gracioso es que, a nivel de selecciones, no somos el único combinado en llamarse así: Chile también es conocido como La Roja allá en Sudamérica, como bien demostró durante su último encuentro contra nosotros. Quizás debiéramos volver a los orígenes y así recuperar un poco de nuestra memoria colectiva, pues siempre será mejor no saber todo de algo sino algo de todo.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Borrón y cuenta nueva


Si se me concedieran tres deseos para el próximo año, ahora que tenemos próxima la Nochevieja, tengo claro cuáles serían: el triunfo en la Eurocopa 2012 de Polonia y Ucrania, la medalla de oro para los combinados nacionales de fútbol y de baloncesto en los JJ.OO. de Londres y los cuatro Grand Slams para Rafael Nadal (oro olímpico aparte, por supuesto). Creo que no soy el único en pensar de este modo, pues quien es consciente de vivir una edad próspera para el deporte nacional nunca queda del todo satisfecho. Es el inconveniente de seguir a un equipo y a unos jugadores hasta el final: se les exige el oro y el moro, sin pensar que en sus disciplinas -como en todo en esta vida- se puede ir a por lana y volver trasquilado. Esta generación de prodigios andantes tiene talones de Aquiles, pies de barro y otras dolencias que son incurables para todo mortal, que hacen que su derrota sea más sonada cuanto más alto han llegado. Pero, como sabemos, nuestros chicos no dejarán de dar guerra hasta el final.
Ahora que el tiempo ha determinado quiénes serán nuestros rivales en el grupo C de la Eurocopa, sólo me cabe resignarme a pensar que ojalá todos lleguen bien y con la ambición intacta por lograr algo que nadie ha logrado hasta ahora. Encadenar tres entorchados internacionales sería una hazaña digna de figurar con letras de oro en las enciclopedias de todo el mundo. Por desgracia, es una oportunidad única y no cabe pensar que La Furia Roja -ya les contaré por qué la llamo así- vaya a dejarse arredrar por cualquier hijo de vecino.
España empieza el 10 de junio contra Italia, un equipo al que no vencemos en competición oficial desde que esta selección vio la luz en los Juegos Olímpicos de Amberes 1920. Pese al último resultado en la Euro 2008, de grato recuerdo por lo sufrido y épico del momento, de justicia es recordar cómo nos pasó la Azzurra por encima durante aquel nefasto amistoso en Bari. El combinado transalpino es un lobo con piel de cordero, uno de nuestros fantasmas en años pasados y conviene no dejarle dar una nueva campanada.
El 14 toca Irlanda, un combinado que quedó fuera del Mundial de Sudáfrica -si la memoria no me falla- por un polémico gol de Henry que clasificaba a Francia. Aunque nos podemos sentir superiores a los de Eire, lo reitero: no nos podemos fiar ni de nuestras sombras. Por último, una Croacia que viene con la moral alta tras su solvente clasificación ante Turquía cerrará nuestro periplo el día 18.
En el cruce de cuartos, España podría toparse con Inglaterra -esa última derrota en Wembley escuece a cualquiera- o con Francia si no hay sorpresa mayúscula. Más adelante se perfilan selecciones potentes como Portugal, Holanda o Alemania (el verdadero "grupo de la muerte" en este torneo).
Desde luego, el lema de la nueva equipación es el adecuado para intentar la machada: "El pasado no cuenta, todo vuelve a empezar". Sólo deseemos que los jugadores lo lleven grabado donde realmente cuenta.

domingo, 27 de noviembre de 2011

10-D: Pasado frente a futuro


A un lado, el mejor equipo del siglo XX según la FIFA: nueve Copas de Europa, una Supercopa de Europa, tres Intercontinentales, treinta y un Ligas, dieciocho Copas del Rey y ocho Supercopas de España le contemplan. Entre sus buques insignia destacan las figuras del último mejor entrenador del mundo (José Mourinho), un asiduo candidato al gol y a las galas del Balón de Oro (Cristiano Ronaldo), un centrocampista con denominación de origen (Xabi Alonso) y uno de los mejores porteros españoles de todos los tiempos (Iker Casillas). Sin olvidar los excelentes jugadores que conforman el resto de la plantilla: Özil, Khedira, Arbeloa, Albiol, Pepe, Sergio Ramos, Marcelo, Di María, Coentrao, Lass, Higuaín, Benzema, Callejón, Kaká...
Al otro lado, su eterno rival y principal amenaza de cara a su posible hegemonía en el fútbol mundial: en su haber, cuatro Copas de Europa, cuatro Supercopas de Europa, una Intercontinental, veintiún Ligas, veinticinco Copas del Rey y diez Supercopas de España. También presenta efectivos potentes en los mismos puestos que su rival: el creador del mejor equipo en su centenaria historia, con doce títulos en apenas tres años (Pep Guardiola), el mejor jugador del mundo (Leo Messi), un centrocampista de veteranía sobrada y palmarés soberbio (Xavi Hernández), así como un muro defensor en la portería (Víctor Valdés). Además, el resto de la plantilla no desmerece para nada de su categoría: Andrés Iniesta, David Villa, Pedro Rodríguez, Carles Puyol, Gerard Piqué, Dani Alves, Thiago Alcántara, Cesc Fábregas, Sergio Busquets, Seydou Keita, Eric Abidal...
Tras esta temporada en el que se han producido hasta seis enfrentamientos del siglo entre ambos titanes, se supone decisivo ese último gran duelo antes de acabar el año. Puede invertir la dinámica de los últimos años, donde los primeros se han llevado serios varapalos ante los segundos (un 2-6 en el Santiago Bernabéu, un 5-0 en el Camp Nou o la eliminación en semifinales de la Champions League). Benzema e Higuaín, los delanteros estrellas del equipo, llegan en un momento pletórico y sólo se espera que ante las camisetas blaugranas su magia no caiga en saco roto.
Es innegable la dificultad de vencer a alguien tan sofisticado y letal como el Barça. Lo más sensato, tanto para el entrenador como para el resto de la plantilla, es ser precavido y no olvidar dicho pasado, pues si de algo sirve recordar es para revisar los fallos y prevenirlos en un futuro. Esa carga nefasta será un problema añadido para la preparación del Real Madrid con respecto al partido del 10 de diciembre, por muy bien que le estén yendo las cosas. Esperemos que el nuevo Mou Team sepa plantarle cara al pasado y evite una nueva victoria del Barça: hasta ahora, Guardiola no ha conocido la derrota en el feudo blanco. Ya va siendo hora.

jueves, 24 de noviembre de 2011

...Y Soldado cogió su fusil (de nuevo)

Cuando alguien lea estas líneas, la histórica goleada del Valencia CF ante el Genk belga (7-0) habrá caído seguramente en el olvido. Sin embargo, creo que el papel que jugó Roberto Soldado en dicho partido no merece tal premio. Más bien merece que se le considere como lo que es, un refuerzo de lujo para la punta de lanza en la selección nacional, sobre todo habida cuenta de la situación actual de sus delanteros habituales (Villa, Torres, Llorente, Negredo...).
También hay que apreciar los resultados de sus últimos encuentros, ante Inglaterra (derrota por 1-0) y ante Costa Rica (empate agónico: 2-2). Aunque el propio Soldado dijo que la derrota se hubiera producido aunque hubiera jugado contra los pross, qué mejor forma de resolver tal duda que convocándolo para los siguientes partidos. Es pura dinamita en el área, un tiburón desmadrado que huele el gol a kilómetros. Por eso su convocatoria para la Eurocopa 2012 de Polonia y Ucrania parece asegurada o, cuando menos, de obligada verificación. Las estadísticas, como las leyes, están para romperlas y a ello se emplea con toda la casta que posee (que es mucha) para ganarse el pan, o el puesto, en La Furia Roja.
No hay que olvidar su contribución en el último partido contra el Real Madrid, donde culminó todas las acciones de peligro: firmó dos goles e incluso podría haber consumado el tercero, de no ser por un fuera de juego y un pecho sospechoso. Con el hat-trick que realizó ante el Genk ya se ha convertido en el máximo goleador del Valencia en la Liga de Campeones (11 tantos sólo en dos temporadas). Sus ocho goles en Liga también hacen que se postule como un firme candidato al Trofeo Zarra de esta temporada. Si Del Bosque no le llama pronto, el chico acabará acribillando todas las porterías que encare.

viernes, 18 de noviembre de 2011

La Furia debe resurgir de sus cenizas

El partido que disputó España contra Costa Rica el martes me recordó mucho al que jugamos recientemente contra Chile tras el Mundial. En ambos íbamos perdiendo 2-0 al descanso...y en ambos se produjo una remontada de incalculable valor con un genio manchego llamado Iniesta como artífice principal. Sin embargo, tanto ante los chilenos como ante los costarricenses, se llegó a una misma conclusión: España no termina de carburar en los partidos amistosos como lo hace en los partidos oficiales de clasificación  y en los últimos torneos internacionales. Si es por falta de presión o por cansancio de los jugadores durante una temporada cargada de retos, no se sabe. Lo cierto es que lo vivido ayer recordó a los tiempos negros en que la selección no se comía una rosca y sufría ante rivales que hoy en día no se atreven a toserle. Tenemos la calidad y los jugadores para enfrentarnos con cualquiera, no los desaprovechemos.

Desde el primer momento, Costa Rica demostró que no iba a ser un partido cualquiera. El terreno, pese a las quejas de Toni Grande, estaba bastante mal -aun sin ser un patatal con más arena que césped, como el campo lituano de Kaunas- y dificultaba la circulación del balón. Asimismo, los 'ticos' copiaron la estrategia de Inglaterra (poco cerebro y mucho músculo) para frenar los avances de España y presionaron de lo lindo cuando recibíamos de espaldas para salir a la contra como alma que lleva el diablo. Si a eso le sumamos los errores puntuales en el tiqui-taca de la Furia Roja, con ese fallo garrafal de Casillas en el primer gol -un resbalón tonto, como el de Reina ante Argentina-, se consigue el resultado que vimos en la primera parte: un equipo que días antes había caído contra Panamá por 2-0 estaba dando un baño en toda regla a los maestros. En ocasiones parecía que los campeones del mundo eran los anfitriones, que contaban con verdaderos puñales en la delantera: Campbell y Brenes le dieron la tarde a Iker, en su partido 127 como internacional.

Los cambios de Vicente del Bosque dieron su fruto en la segunda parte, aunque de justicia es señalar que España tuvo en las botas del Guaje Villa más de una ocasión clara. El genio de Fuentealbilla apareció en una ocasión para enmarcar por el área de la Sele y a punto estuvo de meter el balón dentro. Fue una reminiscencia de aquel jugadón que protagonizó ante Bélgica, hace dos años, en un partido de clasificación para el Mundial. Un claro toque de corneta a la resistencia. Y por el mismo lugar llegó el primero: internada profunda de Iniesta, cesión de lujo para Silva y chut raso hacia dentro sin oposición alguna del portero Keylor Navas.

A menos de diez minutos para el final, el empate era posible y a ello se emplearon los jugadores con el coraje que caracteriza a la Furia Roja. Un cabezazo de Sergio Ramos a una falta chutada por Silva no encontró premio por milímetros, pero sí la tuvo Villa al final con su gol número 51. Pese a contar con más ocasiones y estar a pleno rendimiento, la falta de reacción en la primera parte condenó a España a un resultado inusual en la era del Bosque. Hasta ahora sólo se había empatado una vez, también de forma agónica, ante México en el Estadio Azteca. Siempre sabrá mejor un empate sufrido que una derrota abultada, pero la pérdida de prestigio sufrida puede jugar un papel determinante en los compromisos del futuro inmediato para La Furia.