Cuando alguien lea estas líneas, la histórica goleada del Valencia CF ante el Genk belga (7-0) habrá caído seguramente en el olvido. Sin embargo, creo que el papel que jugó Roberto Soldado en dicho partido no merece tal premio. Más bien merece que se le considere como lo que es, un refuerzo de lujo para la punta de lanza en la selección nacional, sobre todo habida cuenta de la situación actual de sus delanteros habituales (Villa, Torres, Llorente, Negredo...).
También hay que apreciar los resultados de sus últimos encuentros, ante Inglaterra (derrota por 1-0) y ante Costa Rica (empate agónico: 2-2). Aunque el propio Soldado dijo que la derrota se hubiera producido aunque hubiera jugado contra los pross, qué mejor forma de resolver tal duda que convocándolo para los siguientes partidos. Es pura dinamita en el área, un tiburón desmadrado que huele el gol a kilómetros. Por eso su convocatoria para la Eurocopa 2012 de Polonia y Ucrania parece asegurada o, cuando menos, de obligada verificación. Las estadísticas, como las leyes, están para romperlas y a ello se emplea con toda la casta que posee (que es mucha) para ganarse el pan, o el puesto, en La Furia Roja.
No hay que olvidar su contribución en el último partido contra el Real Madrid, donde culminó todas las acciones de peligro: firmó dos goles e incluso podría haber consumado el tercero, de no ser por un fuera de juego y un pecho sospechoso. Con el hat-trick que realizó ante el Genk ya se ha convertido en el máximo goleador del Valencia en la Liga de Campeones (11 tantos sólo en dos temporadas). Sus ocho goles en Liga también hacen que se postule como un firme candidato al Trofeo Zarra de esta temporada. Si Del Bosque no le llama pronto, el chico acabará acribillando todas las porterías que encare.
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